La Vendimia de las Estrellas 2017

La Vendimia de las Estrellas

Quien haya tenido la oportunidad de contemplar una vendimia nocturna en el ámbito geográfico de la DO Rueda, sin duda, ha vivido una experiencia irrepetible. Es precisamente en ese momento -cuando se apagan las últimas luces del día y se encienden los focos de las máquinas de vendimiar- cuando se pone en marcha el complejo engranaje de la vendimia mecanizada. Los tractores arrancan sus motores, el viñedo se ilumina y solo el trasiego de operarios se mueve en la oscuridad de la noche. Como muchas otras bodegas de la DO Rueda, Cuatro Rayas también se prepara para afrontar una jornada más de su vendimia bajo la luz de la luna y las estrellas. La vendimia nocturna (y mecanizada) es una práctica habitual y muy consolidada en nuestra bodega.

¡Un año más, Bodega Cuatro Rayas te enseña la vendimia nocturna, característica de la D.O. Rueda!

Disfrutarás de una salida al viñedo, recibirás la uva en la bodega y catarás los mostos mientras visitas las instalaciones de la bodega y para finalizar, realizarás una cata maridada de varias referencias de la bodega.

¿Qué incluye la entrada?

  • Salida a viñedo
  • Visita a las instalaciones
  • Cata de mostos
  • Cata maridada (con tapas) en la sala de catas de la bodega

 

¡No olvides traer ropa de abrigo y calzado cerrado y cómodo para poder disfrutar de

La Vendimia de las Estrellas al máximo!

Compra tu entrada en Ticketea: https://www.ticketea.com/entradas-cata-la-vendimia-de-las-estrellas/

Más información: enoturismo@cuatrorayas.es  / 647 740 517

 

Datos a tener en cuenta:

  • Sesiones disponibles: viernes 8, 15 y 22 de septiembre de 2017
  • Plazas limitadas, imprescindible reserva previa
  • Venta anticipada vía ticketea: 30 euros (i.v.a incluido) (hasta 48 horas antes de la sesión) precio habitual en bodega: 35 euros por persona
  • Si eres alérgico a algo, avísanos
  • El horario (comienzo 20:30, fin 23:59) y fechas son susceptibles de modificación acorde a las necesidades propias de vendimia por lo que es obligatorio facilitar un teléfono de contacto
  • Transporte NO incluido. (Los visitantes deberán disponer de su propio vehículo para acudir al viñedo; aunque los caminos son adecuados para el tránsito de turismos hay que tener en cuenta de que se trata de una actividad en el campo, por lo que se recomiendan vehículos adecuados, aunque en ningún momento será necesario un 4X4)
  • Una vez adquirida la entrada, no se admitirán cambios ni devoluciones, única y exclusivamente, se cambiará por otra entrada para la nueva fecha en caso de cancelación total del evento por parte de la organización (siempre debido a causas de fuerza mayor como climatología o necesidades propias de la vendimia)
  • La imposibilidad del COMPRADOR de asistir a la Vendimia de las Estrellas 2017 por causas ajenas a Bodega Cuatro Rayas y/o el error al realizar la adquisición o no haber observado el cambio de fecha u horario, no serán motivos válidos para solicitar la devolución del importe del precio de las entradas.

Cuatro Rayas Wild Experience Catas Nocturnas

Las noches de los viernes podrás descubrir todos los secretos del vino en un entorno inigualable, las instalaciones de Bodega Cuatro Rayas en La Seca (Valladolid), un espacio construido en 1935 que aúna tradición y modernidad, como los blancos y tintos que allí se elaboran.

Seréis recibidos con verdejo bien fresquito y a continuación recorreréis las instalaciones. Después, en la sala de experiencias de la bodega tendrá lugar una cata maridada de 4 de nuestros vinos: Cuatro Rayas Verdejo, Cuatro Rayas Verdejo Ecológico, Cuatro Rayas Tinto Ecológico y Dolce Bianco, todos ellos acompañados por 4 tapas que os sorprenderán…

¡Os esperamos!

  • CUÁNDO: viernes 14, 21, y 28 de julio y 11 de agosto
  • DÓNDE: Bodega Cuatro Rayas (Ctra. Rodilana s/n, La Seca, 47491, Valladolid)
  • HORA DE COMIENZO: 21.30 horas (aprox.)
  • HORA DE FINALIZACIÓN: 23.30 horas (aprox.)
  • PRECIO: 19’80€ por persona (gastos de gestión incluidos)

COMPRA YA TU ENTRADA AQUÍ

Más información en el teléfono 647 740 517 y en el email enoturismo@cuatrorayas.es poniendo en el asunto WILD EXPERIENCE VIERNES + DÍA PREVISTO DE VISITA

*PLAZAS LIMITADAS
**OBLIGATORIO RESERVA PREVIA
***LA EMPRESA SE RESERVA EL DERECHO DE CANCELACIÓN DE LA ACTIVIDAD SIEMPRE QUE NO SE LLEGUE A UN MÍNIMO DE 8 PARTICIPANTES
****TRANSPORTE NO INCLUIDO
*****SI ERES ALÉRGICO A ALGÚN ALIMENTO INFORMANOS MANDANDO UN EMAIL A enoturismo@cuatrorayas.es y buscaremos alguna solución para que puedas disfrutar de tu Cuatro Rayas Wild Experience

 

Los verdaderos ‘terroir’ de Bodega Cuatro Rayas

La estructura social de la bodega Cuatro Rayas permite hacer apuestas enológicas que, difícilmente, se podrían conseguir en otras bodegas de la Denominación de Origen Rueda. El mosaico de pagos, términos municipales y zonas de viñedos de las viñas que son propiedad de los socios permiten hacer un recorrido bastante completo de la riqueza de suelos y laderas repartidas por toda la geografía de nuestro territorio más próximo.

Está claro que de La Seca, Pozaldez y Serrada, a los términos de Medina del Campo o Pozal de Gallinas hay matices diferenciales que, sin embargo, se enriquecen y complementan con los suelos y viñas de ámbitos tan dispares como las tierras segovianas de Santiuste de San Juan Bautista y Aldeanueva del Codonal. Si a esto añadimos el mapa de viña donde caben cepas prefiloxéricas, viñas octogenarias, viñedos con 25 y 30 años y las plantaciones más jóvenes que se han incorporado de forma reciente, los vinos de Cuatro Rayas pueden permitirse el lujo de representar a una zona de vinos desde todos sus ángulos y de forma muy clara.

Viñedos prefilóxericos de Aldeanueva del Codonal

El hecho de contar con socios propietarios, cuyas viñas están diseminadas por toda la Denominación de Origen, es bueno para todos y por muchos motivos. En primer lugar, por una diversidad que enriquece, por la calidad y cualidades de las uvas, y por una compensación que, en caso de alteraciones climatológicas o la aparición de enfermedades asociadas, algunas zonas pueden sufrir daños, mientras que otras quedan libres de ellos.

Si la masa social de nuestra cooperativa es el motor de nuestra bodega, los suelos donde están plantados los viñedos son el cimiento de todo lo que hacemos. En la bodega Cuatro Rayas, los viñedos de los casi 300 socios viticultores se reparten por las provincias de Valladolid (el 97%) y Segovia (el 3%). Los términos municipales vallisoletanos donde se encuentran son Almenara de Adaja, El Campillo, Hornillos de Eresma, La Seca, Matapozuelos, Medina del Campo, Nava del Rey, Pozal de Gallinas, Pozaldez, Rodilana, Rueda, Serrada, Valdestillas, Ventosa de la Cuesta, Villanueva de Duero y Villaverde de Medina. De la parte segoviana, los viñedos de la bodega están en los términos de Aldeanueva del Codonal, Aldehuela del Codonal, Codorniz y Santiuste de San Juan Bautista.

Crianza sobre lías, mayor suavidad y persistencia de aromas

Nadie pone en duda que la crianza sobre lías ya forma parte de los procesos de elaboración del vino. Su significado, cómo es el proceso y qué aporta al vino son cuestiones a las que daremos respuesta en el siguiente post, elaborado gracias a la información proporcionada por los servicios técnicos de la bodega. Como cualquier proceso –y este no es diferente- todo empieza con las uvas en la bodega, recién vendimiadas. Aquí se da el primer paso, el que convertirá el fruto en mosto y, después, en vino. Pero vayamos por partes. Con la uva fermentando, al finalizar, precisamente, la fermentación alcohólica, los vinos comienzan a depositar lías en el fondo del recipiente de fermentación, bien sean depósitos o barricas. Estas lías están compuestas, fundamentalmente, por levaduras muertas que surgen tras realizar la transformación de los azúcares del mosto en alcohol; en la degradación de dichas levaduras se liberan al vino sustancias que proporcionan ciertas propiedades, como mayor volumen en boca, suavidad y persistencia de aromas.

Ribera-Rueda USA 5-10 Septiembre 2016

Para conseguir que todo el vino contenido en el depósito o barrica esté en contacto con sus lías, este necesita ser removido regularmente. La frecuencia de resuspensión de las lías durante el periodo de crianza varía en función del tipo de vino buscado y el recipiente utilizado (barricas o depósitos). Lo habitual es comenzar con un removido diario para posteriormente realizar removidos con frecuencia semanal.

Ribera-Rueda USA 5-10 Septiembre 2016

Hay varias tipologías de vino criado sobre lías en la Bodega Cuatro Rayas: El vino Cuatro Rayas Viñedos Centenarios lleva una crianza sobre lías en depósito de acero inoxidable durante cinco meses. La uva, en este caso, procede de viñedo viejo plantado en suelo arenoso. El Cuatro Rayas Cuarenta Vendimias se define también por su crianza sobre lías en depósito de acero inoxidable durante cinco meses, aunque la uva procede de viñedo viejo plantado en suelo cascajoso. El vino Amador Díez tiene crianza sobre lías en barricas de roble francés y americano durante ocho meses, y a uva procede de los viñedos más antiguos de la bodega, en este caso, prefiloxéricos. Por último, el blanco Cuatro Rayas Fermentado en Barrica tiene una crianza sobre lías en barricas de roble francés y americano, durante ocho meses.

Las levaduras autóctonas de Bodega Cuatro Rayas

No siempre es fácil entender algunos términos relacionados con el proceso de elaboración del vino. Es frecuente escuchar hablar de las levaduras, que no son otra cosa que hongos microscópicos, encargados de realizar la fermentación alcohólica cuando entran en contacto con el mosto. Este es un proceso fundamental en la elaboración del vino. Pero no todas las levaduras son iguales: hay multitud de géneros y especies. En esta ocasión, nos centraremos en las levaduras autóctonas, es decir, aquellas que se encuentran en la uva de forma natural, sin intervención de la mano del hombre.

Pero vayamos por partes. Las levaduras comerciales son aquellas seleccionadas por laboratorios, procedentes de distintas zonas del mundo, que se presentan como productos deshidratados para añadir al mosto. Pero las levaduras autóctonas son otra cosa completamente diferente y con el siguiente ejemplo podéis imaginar cómo se consiguen: si nos acercamos a un viñedo y estrujamos un racimo de uvas para obtener el mosto -y este mosto lo dejamos en un recipiente-, al cabo de unos días se producirá la fermentación espontánea de ese mosto gracias a la acción de multitud de levaduras que se encuentran adheridas a la piel de la uva. Ahí están las levaduras autóctonas.

Cada región, incluso cada viñedo, tiene sus propias levaduras autóctonas. Son fundamentales porque, al realizar la fermentación alcohólica, transmiten al vino producido su propio carácter diferencial. Esto forma parte de lo que llamamos ‘terroir’, que diferencia a ese vino de otros vinos producidos, incluso, con la misma variedad. Sin embargo, el vino así elaborado no todos los años se comporta de la misma manera, pues no siempre intervienen las mismas levaduras porque el contenido de la denominada ‘flora microbiana’ depende de condiciones climáticas, medioambientales y del uso de fitosanitarios; incluso muchas de esas levaduras no son capaces de terminar la fermentación alcohólica o transmiten al vino olores y sabores no deseados. Por esta razón, la mayoría de las bodegas utilizan levaduras comerciales para realizar la fermentación alcohólica controlada.

En el caso de la Bodega Cuatro Rayas, llevamos desde la añada 2012 realizando un proceso de selección de levaduras autóctonas propias, un proyecto desarrollado con el apoyo de la firma LEW 2050, compañía ligada a la Universidad de Navarra. De esto se encarga el Departamento de Enología de la Bodega Cuatro Rayas, para que, de entre todas las levaduras de fermentación espontánea, podamos seleccionar las más adecuadas, que transmitan a nuestros vinos el carácter personal de los propios viñedos de la zona. De esta forma, utilizando nuestras propias levaduras, elaboramos vinos con carácter y tipicidad diferenciada.

Viñedos Centenarios, patrimonio histórico y humano de la bodega

Más allá del valor sentimental, una antigua fotografía proporciona información extraordinariamente valiosa. A pesar de que el paso del tiempo la haya deteriorado o de la escasa calidad de la imagen, lo cierto es que contemplar un destello del pasado de esta naturaleza es como acariciar un pequeño tesoro. La que hoy os queremos enseñar fue captada hace casi 80 años en el mismo lugar en el que hoy conversan los protagonistas del siguiente vídeo, José Martín del Campo, director técnico de viñedo de Cuatro Rayas, y dos de los socios de la bodega, Carlos Gómez Sanz y Alfredo Barreras Agüero. Los dos últimos tienen mucho que ver con la imagen, pues algunos familiares muy directos aparecen en el retrato en blanco y negro. Se trata de una antigua escena de vendimia, donde posan niños, padres, tíos y abuelos, junto a los animales de carga, los cestos, los carros y generosos racimos de uva. Han pasado 80 años, pero las viñas estaban allí desde mucho tiempo antes.

 

Este retrato coral sale hoy del álbum familiar para convertirse en una fuente documental, pues las viñas que aparecen en la imagen son las mismas que se conservan hoy en el pago, donde están sentados nuestros tres invitados, en el término segoviano de Aldeanueva del Codonal. Precisamente, esta es la zona que conserva una mayor cantidad de viñedo centenario, pues muchos pueblos limítrofes lo arrancaron. Siempre se conoció el lugar como ‘la zona de las viñas viejas’ y, aunque solo se conserva esta pequeña parcela, el viñedo llegaba hasta los pinares que hoy ocupan el fondo de la panorámica. Bodega Cuatro Rayas tiene viñedo centenario en ese entorno, de las que 10 hectáreas son prefiloxéricas, viñas sin portainjertos. Los socios de la bodega tienen, asimismo, una amplia extensión de viñedos allí cuya plantación se calcula hace 80 años. Es decir, la extraordinaria riqueza que atesoran algunos socios de la Bodega Cuatro Rayas, que decidieron conservar el viñedo de las pequeñas parcelas que plantaron sus antepasados. Son auténticos tesoros escondidos y sus uvas, el fruto más codiciado. Hoy, las cepas se miman con el mismo cariño que se ofrece a un anciano porque de ellas nace un fruto escaso, pero de extraordinaria calidad.

También nos hemos llevado a la finca los dos vinos que se elaboran con las uvas centenarias de este tipo de parcelas. Nuestros invitados sostienen con sus manos dos joyas de la Bodega Cuatro Rayas: Amador Díez (Verdejo Cuvée) de la añada de 2015 y Cuatro Rayas Viñedos Centenarios, un blanco verdejo de la añada de 2016. De la antigua fotografía a los modernos vinos solo han pasado 80 ciclos vegetativos… y los que quedan por vendimiar, racimo a racimo.

El equipo de Laboratorio: los centinelas de Cuatro Rayas

El equipo de Laboratorio de Bodega Cuatro Rayas se mueve con soltura entre densímetros, probetas, matraces, tubos de ensayo, pipetas y equipos de destilación. Un instrumental que se pone en marcha a diario para controlar la calidad y todos los parámetros relacionados con el vino. El equipo trabaja codo a codo con el resto de departamentos, pero especialmente con el enológico, pues de sus análisis dependerá que el enólogo tome decisiones correctas.

Al frente del Laboratorio de Cuatro Rayas está Juncal González, que cuenta con la colaboración del auxiliar Rubén Navarro, dos profesionales que conocen bien los entresijos de su departamento, pero también el proceso del vino en el amplio sentido de la expresión, desde la cepa a la botella. Sus tareas se centran en el análisis de numerosos parámetros, mucho antes de que el tapón de corcho cierre definitivamente la botella. Su trabajo empieza en vendimia, recogiendo muestras de uvas, analizando los índices de madurez para determinar cuándo se puede empezar a vendimiar. Todas las uvas de cada parcela pasan, literalmente, por sus manos, por eso es habitual verles a pie de báscula, cuando la uva entra en la bodega, controlando su estado sanitario gracias a la tecnología de infrarrojo con la que está equipado su Laboratorio.

El Laboratorio es el equipo de centinelas de Cuatro Rayas. Todos los mostos que salen de la prensa se vigilan con detalle, al igual que las fermentaciones, midiendo las densidades y temperaturas a diario. También controlan el estado de los vinos, desde que se encuentran en depósitos, en rama, hasta que terminan de pasar por los procesos de estabilización, antes del embotellado. Precisamente este último proceso, el embotellado, es al que dedican buena parte de sus desvelos, pues en el tramo final se controlan parámetros tan importantes como el volumen de llenado de las botellas o el oxigeno disuelto.

Sin duda, la labor de control de calidad del Laboratorio es tan importante como el control del embotellado, la parte final de un largo proceso que busca la excelencia del vino, con rigor, detalle y profesionalidad.

¿Natural, sintético o tapón de rosca? La revolución del corcho

Cuando una botella se deposita sobre una mesa, se pone en marcha el ritual del servicio del vino. Si bien es cierto que el descorche lo libera de su envase y nos permite degustarlo, pocas veces nos fijamos en el tipo de material con el que se ha cerrado la botella. Hablamos del corcho, el material que tapona la mayor parte de las botellas de vino que se elaboran en el mundo. Sin embargo, a la hora de cerrar una botella, los nuevos materiales son tan versátiles como a veces desconocidos. Sin duda, las diferencias entre ellos son notables, por eso hoy os explicamos sus características y usos más comunes.

De forma general, hay tres tipos de tapones: de corcho, sintéticos y naturales. Cuatro Rayas utiliza todos ellos en sus embotellados, aunque siempre elige el que mejor se adapta a las necesidades de cada vino: todo depende de cómo queramos que evolucione una vez embotellado. Hasta no hace mucho tiempo, los de corcho eran la única opción para tapar una botella. Hay cuatro tipos: naturales (extraídos de una única pieza del alcornoque); el tapón llamado ‘colmatado’ (también se extrae de una pieza de alcornoque, pero de peor calidad); el corcho aglomerado (fabricado con granos de corcho o virutas); y los tapones ‘técnicos’ (con cuerpo de aglomerado, pero tapas naturales). ¿Cuáles son sus ventajas? El corcho es un producto ligero, elástico, poroso y resistente. Además, facilita la conservación y evolución de un vino, pues permite que una pequeña cantidad de oxígeno pase a través de sus poros. Entre las desventajas se encuentran los temidos TCA, es decir, los aromas a corcho, defectuosos, que algunas ocasiones se presentan en el vino.

Los tapones sintéticos no proceden de la corteza del alcornoque. Están elaborados a partir de ‘elastómeros termoplásticos’, es decir, materiales plásticos con propiedades elásticas. Hay tapones sintéticos por extrusión y por inyección (son dos términos que determinan únicamente cómo han sido fabricados) y entre sus ventajas figura que no dan problemas de TCA, ofrecen una amplia gama de colores y permiten mantener el ritual del descorche. Sus inconvenientes tienen que ver con la conservación del vino, pues apenas permiten el paso del oxígeno, impidiendo que los vinos evolucionen en la botella.

Hay una tercera opción: el tapón de rosca. Está elaborado con aluminio recubierto de distintos materiales. Técnicamente es el cierre perfecto. Además, es muy práctico. Sin embargo, no permite el aporte de oxígeno y, desde luego, el descorche no tiene cabida porque se abre girando el tapón sobre la boca de la botella.

Cuatro Rayas roble 2015: el ecológico de tempranillo

El enólogo Roberto López nos guía en la cata de nuestro tinto de tempranillo ecológico. Este vino singular forma parte de la gama Cuatro Rayas. Ha permanecido tres meses en roble (francés y americano) y pertenece a la añada de 2015. Dos sellos lucen en su contraetiqueta: el de la DO Rueda y el del Consejo de Agricultura Ecológica. ¿Qué significa este último? Como sucede con otros vinos de nuestra bodega, el ecológico procede de viñedos cultivados con parámetros basados en el respeto medioambiental, al igual que su método de elaboración.

La cata nos permite descubrir las cualidades organolépticas del vino. En este caso, el enólogo de Cuatro Rayas Roberto López se emplea a fondo en la descripción, paso a paso, desde la fase visual, a la olfativa y la gustativa. Lo primero que nos llama la atención es el color: potente rojo rubí con reflejos morados en capa fina. Es limpio, brillante y de intensidad media. En nariz aparecen aromas a frutas del bosque maduras, como la mora y la frambuesa. En boca, paso suave y aterciopelado, mostrando equilibrio y persistencia. Sin duda, un tinto con carácter que enriquece la gama Cuatro Rayas en toda su dimensión.

El Departamento Técnico de Viñedo: profesionales a pie de majuelo

Son especialistas en cultivo de la vid y conocen a la perfección el ciclo vegetativo de todas las variedades. Conocen también los tipos de suelo, la morfología de las cepas, el análisis sensorial de la uva y todas las prácticas culturales que necesita el viñedo a lo largo del año. Son capaces de hacer un breve apunte sobre la poda, mientras manejan la potente base de datos que registra hasta el último detalle de las parcelas de sus cooperativistas. Por sus manos pasa el control de un viñedo que, en la Bodega Cuatro Rayas, alcanza las 2.500 hectáreas, el 20% de las inscritas en la DO Rueda. No solo pisan el majuelo, también atienden a una masa social de 300 socios viticultores: el engranaje más potente de la maquinaria de la Bodega Cuatro Rayas.

El Departamento Técnico de Viñedo de Cuatro Rayas está formado por el director técnico de viñedo, José Martín; además de los técnicos Enrique González, Rebeca Altable y Mercedes Bragado. Trabajan con el refractómetro a pie de campo, pero también pegados al ordenador, pendientes de los registros vitícolas y del estado del viñedo en todas las épocas del año. Entre sus cometidos figuran tareas tan importantes como el control del viñedo de todos los socios de la cooperativa (asesoría en materia de labores del viñedo o tratamientos, gestión de las nuevas plantaciones, cuadernos de campo y seguros agrarios) y el seguimiento de las parcelas a lo largo de todo el ciclo vegetativo, desde las operaciones de poda a la post-vendimia.

En el Departamento Técnico de Viñedo también resuelven cuestiones administrativas relacionadas con los socios cooperativistas, gestionan ayudas a la exportación y terceros países, y organizan tareas tan delicadas como la vendimia, que moviliza a todo el departamento en campaña incluso duplicándolo, excepcionalmente, hasta que se recoge y controla la última uva que entra en la bodega.