Martín Caparrós nos dedica una botella de Cuatro Rayas Viñedos Centenarios

Cuatro Rayas Viñedos Centenarios para brindar en la gala de entrega del Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes

El reconocido escritor argentino, Martín Caparrós, ha recibido el Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes en su XXI edición, un premio que cada año es concedido por la Asociación de la Prensa de Valladolid (APV) y en el que, un año más, Cuatro Rayas Viñedos Centenarios ha tenido el privilegio de ser patrocinador.

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Fernando Prieto, presidente de Cuatro Rayas, entrega el premio a Martín Caparrós

El homenajeado escritor, periodista, activista… y un largo etcétera Martín Caparrós, ha sido premiado por un conjunto de tres trabajos en los que denuncia la suplantación que emoticonos y onomatopeyas hacen de la palabra.

Autoridades posan junto al homenajeado antes de la gala

El evento ha tenido lugar en el Teatro Calderón de Valladolid. Al acto han asistido Óscar Puente, alcalde de Valladolid, Silvia Clemente, presidenta de Las Cortes de Castilla y León, Fernando Prieto, presidente de Bodega Cuatro Rayas y una larga lista de personas que no han querido perder la ocasión de acompañar al escritor.

 

 

 

 

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¿Hormigón o acero inoxidable? / Concrete or stainless steel?

Dentro del equipamiento de las modernas bodegas, la tecnología ha dado paso a herramientas y procesos de carácter funcional, donde prima la rapidez, el ahorro energético e incluso el aprovechamiento del espacio. Un buen ejemplo tecnológico -que nada tiene que ver con su origen- es el relativo a los depósitos del vino, es decir, el lugar donde se desarrollan los procesos de fermentación. Desde que el hombre decidió transformar la uva en bebida alcohólica, muchos son los tipos de recipientes creados por él para llevar a buen término esta idea, utilizando materiales de todo tipo, desde el barro a la madera, pasando por el hormigón hasta llegar al acero. Precisamente es el acero inoxidable el material más utilizado por las bodegas modernas. Ligeros, higiénicos y de fácil manejo, gana por goleada a cualquier otro material.

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Sin embargo, hay bodegas que todavía conservan aquellos grandes envases de hormigón. Parecen depósitos de otra época –en realidad, lo son-, pero muchas bodegas los conservan y utilizan habitualmente. De hecho, en los últimos tiempos se ha producido una especie de ‘regreso al origen’, y algunas bodegas se esfuerzan por recuperar antiguos materiales para crear vinos diferentes.

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La Bodega Cuatro Rayas siempre ha utilizado este tipo de recipiente para fermentar sus vinos y todavía lo sigue haciendo. Al tener cierta porosidad, el vino se micro oxigena durante su elaboración, reportando beneficios a la hora de elaborar ciertos tipos de vinos. Cuatro Rayas conserva todavía 18 depósitos de hormigón. Su presencia es testimonial, pues la cifra fue muy superior hace décadas. Cada uno de ellos tiene capacidad para 11.000 litros y todos ellos fueron construidos en 1935.

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Within the equipment of the modern wineries, technology has given way to tools and processes of a functional character, where priority is given to speed, energy saving and even the use of space. A good technological example – which has nothing to do with its origin – is the one that relates to the wine tanks, that is, the place where the fermentation process is carried out. Ever since man decided to transform grapes into an alcoholic beverage, he has created many types of containers to bring to fruition this idea, using materials of all kinds, from mud to wood, through concrete until reaching steel. Stainless steel is precisely the material most commonly used by modern wineries. Lightweight, hygienic and easy to use, it wins by a landslide over any other material.

However, there are wineries that still retain those larger concrete containers. They look like tanks from another era – in fact, they are just that- but many wineries retain them and use them regularly. In fact, in recent times there has been a kind of ‘return to the source’, and some wineries are striving to regain old materials to create different wines.

Bodega Cuatro Rayas has always used this type of container to ferment their wines and still continues to do so. Because they have a certain porosity the wine micro oxygenates during its production, yielding benefits when producing certain types of wines. Cuatro Rayas still retains18 concrete tanks. Their presence is a token gesture, since the figure was much higher decades ago. Each of them holds 11,000 liters and all of them were built in 1935.

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La chispa del verdejo

Cuatro Rayas se subió al carro de los espumosos cuando esta tipología echó a andar en la DO Rueda. Entonces, nuestra bodega tuvo claro que el comportamiento del vino base de uva verdejo no ofrecía dudas en la segunda fermentación en botella. A pesar de su corta historia –apenas dos décadas en la zona- comprobamos que, tras una larga crianza en lías, antes del degüelle, los espumosos de Rueda daban la cara en la mesa de cata y se ajustaban a las constantes sensoriales que pedía el consumidor y aceptaba el mercado. Buen perlaje, mucha frescura, aroma de fina levadura… y fruta y chispa en la boca.

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Así nacieron nuestros vinos espumosos Cuatro Rayas, en las categorías de brut y semiseco, esta última, la más demandada. Estábamos obligados a incrementar nuestra gama de vinos con una categoría considerada la reina de los vinos, algo que debemos a los franceses y que tiene su propio renglón escrito en la historia del vino. “¡Venid, hermanos, venid, que estoy bebiendo estrellas!”. Con ese grito, el fraile bodeguero Dom Perignon alertaba a la comunidad de religiosos en pleno refectorio. La casualidad hizo que las botellas de vidrio tapadas con trapos y almacenadas en la Abadía de Hautvillers explotaran como consecuencia de la presión ejercida en su interior al fermentar el vino por segunda vez. Ocurrió en Reims, en el siglo XVII. Así nació el vino más famoso del mundo. Nosotros no olvidamos nunca esta historia cuando llega la Navidad y brindamos por ella en cada sorbo.

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¿Verdejo y lechazo? Por supuesto

En los tiempos que corren, atravesamos periodos en los que todo se revisa, se analiza y se actualiza. En el consumo del vino, también hay cambios que conviene anotar, empezando por los ensamblajes entre los platos y los vinos. Hoy se cuestiona el propio término ‘maridaje’ y se plantea el de ‘armonía’ para justificar qué textura y cualidad sensorial de un plato o un alimento es la más adecuada para compartirla con un vino determinado. ¡Qué difícil asunto! Pues bien, teniendo en cuenta que este también es un periodo de libertad para la cultura del vino, ponemos sobre el mantel el ejemplo de miles de consumidores centroeuropeos y norteamericanos, que prefieren vinos blancos y ligeros a la hora de comer carnes. Y no se ruborizan lo más mínimo.

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Está claro que ha llegado la hora de revisar modos y costumbres. Si el clarete es compañero de chuletillas y lechazo asado, y el tinto joven y viejo también, ¿quién ha dicho que un blanco de uva verdejo –joven y viejo- no pueda ocupar su sitio junto a un cuarto de lechazo? Dejemos pues que el consumidor elija sin necesidad de obligarle ni ‘mediatizarle’. Pero que sepa que un cuarto asado en horno de leña puede compartir mesa, con absoluta seguridad, con un blanco Cuatro Rayas de uva verdejo. Basta probar una sola vez para querer repetir muchas más.

Viñedos centenarios, la uva más valiosa

Cuatro Rayas es uno de los escasos ejemplos en la Denominación de Origen Rueda que puede presumir de conservar viñedos centenarios. Esta ‘joya’ de la viticultura regional se encuentra entre Hornillos de Eresma (Valladolid) y Segovia, en concreto, entre las localidades de Santiuste de San Juan Bautista y Aldehuela del Codonal. Se localiza en parcelas relativamente pequeñas y con un marco de plantación muy amplio. Se desconoce cuándo fueron plantadas las viñas, pero está claro que lo hicieron los padres de los abuelos de nuestros actuales socios. Son cepas prefiloxéricas que no sucumbieron a la plaga que arrasó el viñedo de la Península Ibérica a finales del siglo XIX. Su resistencia (entonces) y la decisión de sus propietarios de cuidarlas con esmero hasta el día de hoy nos proporcionan un bello tesoro vitícola muy difícil de encontrar en el ámbito de la DO Rueda.

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Los viñedos centenarios de Cuatro Rayas forman parte del patrimonio de la bodega. Afortunadamente, las cepas siguen dando sus frutos aunque no con el mismo vigor de hace un siglo; como es natural, la producción es muy limitada, por eso es tan valiosa. Toda la uva se destina a la elaboración de un vino único, el blanco Cuatro Rayas Viñedos Centenarios, cuya primera añada vio la luz con motivo del 75 aniversario de la bodega. La uva procede, exclusivamente, de estos viñedos y es 100% verdejo.

Apenas 75.000 botellas cada campaña, que dan como resultado un vino blanco de uva verdejo, de color amarillo limón, brillante y con reflejos verdosos. Limpio, potente y fresco en nariz; aromas a fruta de hueso y vegetales frescos con un fondo de hinojo. Sabroso, envolvente, untuoso… Como tantas veces hemos definido, un ‘capricho’ de nuestro enólogo Ángel Calleja que se ha convertido en una joya para nuestra bodega. A pesar de su corto recorrido, es un vino que ya ha hecho historia… y promete seguir haciéndolo muchas añadas más.

Foto de Fernando Sanz Moreno

Martín Caparrós, ganador del XXI Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes

 La gala de entrega tendrá lugar el jueves, 19 de enero en la sala Delibes del Teatro Calderón de Valladolid

Foto de Fernando Sanz Moreno

Foto de Fernando Sanz Moreno

   El escritor y periodista Martín Caparros ha sido galardonado con el XXI Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes, por los trabajos La palabra viral, Ladramos Sancho y Contra las letras publicado por el diario El País.

El acta de la deliberación destaca la originalidad y la creatividad del planteamiento de los trabajos presentados, caracterizados por su agudo sentido crítico y humorístico, así como su arraigo con la actualidad y con el mundo del periodismo y su perfecto encaje con la filosofía del Premio Delibes

Asimismo, el jurado ha decidido conceder una mención especial al trabajo del periodista Óscar Herrero, Las emociones en el lenguaje periodístico, emitido en el programa de RTVE ‘La aventura del saber’ emitido el 23 de junio de 2016. El jurado subraya su creatividad, su meticulosidad y su amplia documentación; así como por ser un ejemplo de una televisión de calidad, diferente y de servicio público.

A esta edición han concurrido 16 trabajos de prensa (en papel y digital), radio y televisión provenientes de Madrid, Castilla y León, Andalucía o Valencia. De ellos, se han presentado varias compilaciones de trabajos y en una ellas han participado una decena de personas.
En el jurado han participado la ganadora de la anterior edición, Pepa Fernández; la presidenta de la FAPE; Elsa González; la analista política, Esther Esteban; el delegado de la Agencia EFE en Castilla y León, Gorka Ruiz; el director de la Fundación Miguel Delibes, Javier Ortega (en representación de la propia Fundación); la jefa de la sección de Cultura en El Norte de Castilla, Angélica Tanarro (a propuesta del patrocinador Caixabank), la presidenta de la Asociación de la Prensa de Valladolid (APV), Arancha Jiménez, y el secretario general de la APV, con voz pero sin voto, Fernando Sanz.

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Foto de Fernando Sanz Moreno

El Premio Nacional de Periodismo Miguel Delibes, creado en 1996 por la Asociación de la Prensa de Valladolid, tiene como objetivo el buen uso de la lengua castellana en los medios de comunicación, así como la protección y la pervivencia del español. El primero en recibirlo fue el catedrático de la lengua Fernando Lázaro Carreter y le han seguido reconocidos literatos y periodistas como Iñaki Gabilondo, Javier Marías, Alex Grijelmo, Juan José Millas o Pepa Fernández.

Entrega
La entrega del galardón tendrá lugar el jueves, 19 de enero en la sala Miguel Delibes del Teatro Calderón de Valladolid. Además de la tradicional gala, la Asociación de la Prensa de Valladolid está organizando una serie de actividades paralelas en torno a la festividad de San Francisco de Sales, patrón de los periodistas que se celebra el 24 de enero.

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Un frizzante que es vino de verdad

Frescos, afrutados, aromáticos, muy ligeros y con cierto dulzor. Así es la tipología ‘frizzante’, una tendencia de origen italiano que ha llegado para quedarse dada la extraordinaria respuesta del consumidor. En realidad, es el consumidor que se inicia en el vino el que mejor ha respondido ante el frizzante, un vino de baja graduación muy demandado por aquellas personas poco familiarizadas con otras tipologías más comunes, como son los vinos tranquilos.

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Pero, ¿por qué llamamos ‘vino’ al frizzante de Cuatro Rayas? ¿Es un vino de verdad? En nuestro caso, sí, porque alcanza los ocho grados alcohólicos, que es cuando una bebida puede considerarse vino en realidad. Ahí está nuestra diferenciación y la notoriedad que ha alcanzado en los mercados este tipo de elaboración. Por cierto,  ¿alguna vez te has preguntado cómo elaboramos el vino frizzante? En realidad se trata de mostos parcialmente fermentados. Su sistema de elaboración empieza en la viña, con la selección de la uva, en este caso verdejo, que es la variedad reina de la zona. Ya en la bodega, dejamos fermentar hasta que el mosto alcanza los ocho grados; a continuación se filtra y se deja reposar en frío en depósitos isotérmicos e isobáricos, que mantienen la presión y conservan la temperatura. Solo de este modo se consigue que el carbónico natural permanezca en el vino. Este es el secreto.

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Por cierto, en la Bodega Cuatro Rayas elaboramos vinos frizzantes, bajo las etiquetas Dolce Bianco y Dolce Piacere (para el primero, en blanco y rosado). Una caricia para el paladar, suave, chispeante, con un punto de carbónico y un toque de dulzor. ¿Te animas a probarlo? Ya sabes… el frizzante de Cuatro Rayas es un vino de verdad.

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‘Dorado Rueda 61’, un vino con historia

Durante décadas, la comarca vitivinícola de Rueda fue muy conocida por la elaboración de vinos generosos. Se diferenciaban de los demás por su color tostado y su alta graduación. Pocos vinos se han identificado mejor con toda una comarca. Con el paso del tiempo, la tipología fue perdiendo protagonismo, dando paso a otro tipo de elaboraciones, aunque siempre con la variedad verdejo como principal bandera.

Bodegas Cuatro Rayas nunca ha renunciado a esta tipología, de hecho, es la más representativa de su tradición elaboradora. Fue el primer vino que se embotelló en la bodega. Todo sucedió en el año 1938. Entonces, la jovencísima cooperativa no se inventaba nada nuevo, pero ya empezaba a concentrar los esfuerzos de sus socios que, hasta entonces, elaboraban esta tipología en sus propios domicilios siguiendo las pautas de trabajo heredadas de sus antepasados. En aquella añada de 1938, los socios decidieron llevar el vino a la bodega por primera vez e introducirlo en grandes tinos. Eligieron el mejor que tenían con un objetivo claro: elaborar añejado de forma comunitaria y en la casa de todos. Con los tinos cargados de vino, el depósito número 61 se reveló como el mejor de todos, por eso decidieron que ese sería el nombre que lucirían las primeras botellas: Fino 61. Nacía entonces la primera marca comercial de la cooperativa.

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Bodegas Cuatro Rayas sigue fiel a esta tipología. Se sigue elaborando en criaderas y soleras, tal y como se hacía entonces. Hoy lleva el nombre de ‘Dorado Rueda 61’ y es el testigo más fiable de la tradición elaboradora del pasado. Este vino blanco (100% verdejo) adopta, por lo tanto, el apellido ‘dorado’ porque alude a su tiempo de crianza. Tiene una alta graduación (15,5º) y pasa por largas crianzas. El secreto está en las uvas sobremaduras, la fermentación y el propio sistema de soleras. Se define claramente por su color dorado, su aroma y su sabor ligeramente tostado.

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El mejor remate de Eusebio Sacristán

La vinculación de personalidades del mundo de la cultura, el cine y el deporte al sector del vino nos ha dejado, en los últimos tiempos, numerosos proyectos de vinos abanderados por nombres propios de gran relevancia. En el caso de Cuatro Rayas, la principal referencia se encarna en la figura de Eusebio Sacristán, exfutbolista del Real Valladolid y actual entrenador de la Real Sociedad. Sin embargo, muchos desconocen su estrecha relación con la vid y el vino en el ámbito de la DO Rueda. La suya y la de su familia es una historia pegada al terruño porque el vino forma parte de su cultura desde siempre.

Natural de la localidad vallisoletana de La Seca, Eusebio Sacristán pertenece a la gran familia de socios viticultores de nuestra bodega, una particularidad que le ha marcado desde niño. Todavía hoy recuerda aquellas vendimias comunitarias, de qué modo se cortaban y pisaban los racimos, y cómo era el aroma de los primeros mostos. A pesar del paso del tiempo, su familia sigue entregando las uvas de sus majuelos a la Bodega Cuatro Rayas, participando en la elaboración de dos vinos singulares: Cuatro Rayas verdejo ecológico y Cuatro Rayas roble ecológico.

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Pero hay muchos lazos más que nos unen a Eusebio Sacristán. Conviene recordar que la Bodega Cuatro Rayas es patrocinadora del Real Valladolid, el club deportivo donde Eusebio Sacristán se forjó como futbolista. La propia Fundación que lleva su nombre organiza la exitosa ‘Liga Cuatro Rayas Verdejo de Fútbol 7’ para empresas. Por último, Cuatro Rayas también sigue presente en las camisetas del Real Valladolid, el club de su vida, con varios logotipos: el de Cuatro Rayas verdejo ecológico (que visten los jugadores en sus entrenamientos), y el del Cuatro Rayas tinto ecológico, para los entrenadores del club.

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Cuatro Rayas, en la encrucijada

La historia de la Bodega Cuatro Rayas está marcada por el espíritu de superación y es todo un ejemplo de adaptación a los nuevos tiempos. Lejos queda la fecha de 1935, año de fundación de la cooperativa (Agrícola Castellana Sociedad Cooperativa Provincial). Este fue el primer nombre de un proyecto de vinos que buscaba rentabilizar la producción de uva de los viticultores de la comarca. Hoy, y ya bajo el nombre de Bodega Cuatro Rayas, la firma no ha perdido ni un ápice de su espíritu cooperativo, que es la base con la que nació el proyecto al que siguen vinculadas más de 300 familias.

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Cuatro Rayas. Así es como hoy se llama la bodega, pero también ambas palabras lucen en toda nuestra gama de vinos. Sin embargo, mucha gente desconoce el origen de este nombre, que no es más que un pago donde confluyen cuatro términos municipales: La Seca, Rodilana, Medina del Campo y Rueda. El Pago de las Cuatro Rayas es propiedad de la bodega cooperativa y está acogido a la Denominación de Origen (DO) Rueda. Se trata de un punto intermedio, hasta cierto punto simbólico, pues en este lugar coinciden las cuatro localidades vallisoletanas de mayor peso de la Denominación. En esta amplia parcela, situada a 760 metros de altitud, se cultivan viñas, principalmente de uva verdejo, aunque también de sauvignon blanc. Ambas son variedades blancas y están acogidas al Consejo Regulador de la DO Rueda.

Con el paso del tiempo, el célebre Pago de las Cuatro Rayas (origen de varios litigios y controversias en el pasado a causa de su propiedad, puesto que allí se producían las mejores uvas del entorno), terminó convirtiéndose en razón social y hoy da nombre a la amplia gama de vinos que se elaboran en esta casa, entre ellos el Cuatro Rayas verdejo, uno de los emblemas de la bodega. Por cierto, en el año 2010, y con motivo del 75 aniversario de la bodega, el entonces Príncipe Felipe recibió una cepa de verdejo del Pago, que actualmente está plantada en los jardines del Palacio de la Zarzuela.